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LOS HARTOSNada está bien.
Insoportablemente Cuestionable

Artículo inesperado: cómo la caja de autoservicio me volvió empleado sin sueldo

El supermercado despidió a la cajera y te contrató a ti. Nadie te avisó.

Por Nico Ferraz · Publicado el · 2 min de lectura

ARTÍCULOINESPERADOREPROBADONC-6690 · 1/5

Ayer me despidieron de un trabajo que nunca tuve. Les explico.

Entré al supermercado a comprar cuatro cosas: pan, café, jabón y un plátano. Uno. Soy un hombre de 61 años, no necesito un racimo. A la salida había una sola caja humana abierta y una fila que empezaba en la panadería. Al lado, ocho pantallas brillando, llamándome como sirenas.

Fui.

El trabajo que no pedí

Fíjense en lo que pasó. A la cajera — capacitada, que hace esto ocho horas al día y se sabe el código del plátano de memoria — la reemplazaron por mí. Yo: sin capacitación, sin gafete, sin sueldo. Y sin banquito. Ella tenía banquito. Yo me quedé de pie, sosteniendo el plátano como quien sostiene una prueba del delito.

Arthur, que estaba conmigo y es incapaz de vivir algo sin medirlo, me cronometró: cuatro artículos en siete minutos y cuarenta segundos. Según él, una cajera con experiencia lo haría en menos de un minuto. "Eres el empleado menos productivo de la historia del comercio", me dijo. Gracias, Arthur. Por lo menos salgo gratis.

"Artículo inesperado en el área de embolsado"

Entonces la máquina me habló. Con esa voz tranquila de quien nunca ha hecho fila: artículo inesperado en el área de embolsado.

¿Inesperado? Era un plátano. El plátano es lo más esperado del mundo. El mono espera el plátano. El mercado espera el plátano. El plátano es tan esperado que viene con su propia envoltura.

Arthur me explicó, con la paciencia de alguien que rechazó 2,3 millones de piezas: la báscula del área de embolsado compara el peso esperado con el peso que pones. Hubo doce gramos de diferencia. ¡Doce gramos! Le dije que era mi dignidad yéndose. Pesa exactamente doce gramos. Lo anotó en su libreta.

La señorita del gafete

La pantalla se congeló y se prendió una lucecita roja encima de mi cabeza. Una luz roja. Encima de un señor mayor. Con un plátano. Todos voltearon.

Entonces llegó la señorita del gafete a desbloquear la compra. ¿Y quién era la señorita del gafete? La misma señorita de la caja. No la despidieron: la ascendieron a supervisora de señores. La empresa no eliminó su trabajo; ahora trabaja ella y trabajo yo. El único sistema de la historia en el que se suma un empleado y nadie cobra más.

La pregunta final

Al final, después del ticket, la pantalla preguntó: "¿Cómo fue tu experiencia?". Con caritas. Verde, amarilla, roja.

Arthur le puso calificación. Le pregunté cuánto. Miró la pantalla y respondió, sin parpadear: "Artículo inesperado".

No tengo nada contra la tecnología. Fui locutor de radio; viví de la tecnología. Lo que no acepto es la tecnología que me pasa el trabajo a mí y la ganancia a otro, y luego quiere saber si me gustó.

Preguntas frecuentes

¿La caja de autoservicio siempre es mala?

No. Si llevas tres cosas y tienes prisa, puede ser excelente. El problema empieza cuando se vuelve la única opción y el sistema trata a cada cliente como sospechoso.

¿Por qué la báscula dice "artículo inesperado"?

Por lo general, el área de embolsado compara el peso esperado del producto con el peso que pones en la bolsa. Cualquier diferencia fuera de la tolerancia congela la compra hasta que alguien la autoriza.

Sobre el autor

Nico Ferraz

Condujo durante 30 años "El Búho de Nico" en la madrugada de la radio AM. No quiere arreglar el mundo: quiere saber quién lo firmó. Tiene un perro llamado Gerente para poder pedir siempre hablar con el Gerente.

Personaje ficticio del universo Los Hartos.

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